jueves, 31 de mayo de 2018

La importancia de los límites en la educación de nuestros hijos

Hoy vuelvo a incidir en el tema de la educación, pero en esta ocasión me voy a centrar en una cuestión compleja como son los límites. ¿Son necesarios? ¿Es mejor que se responsabilicen y aprendan de su experiencia?. 
Considero muy importante conocer, aunque sea mínimamente, como es el desarrollo normal de un niño, pero sin que ello represente una norma, ya que como sabéis, cada niño tiene su ritmo y en edades tempranas es normal que haya cierta variabilidad.
Pero tener estos conocimientos básicos sobre su desarrollo nos ayudará a entender que ciertos comportamientos no sólo son normales sino que son necesarios, por ejemplo las rabietas. Saber esto ya representa que cambiamos nuestra manera de vivirlo y por tanto, nos ayudará a gestionarlo mejor.
La importancia de los límites.
 Hoy en día existe una tendencia hacia una crianza respetuosa con el niño, con la que estoy de acuerdo en muchos aspectos, pero el tema de la necesidad de los límites para mí es incuestionable. El ser humano es el único animal que nace cuando todavía su cerebro no se ha desarrollado. Y gran parte de este desarrollo tiene lugar fuera del vientre materno. Esto implica que nos encontramos con un ser indefenso que necesita de cuidados hasta que poco a poco puede valerse por sí mismo. En un primer momento los niños no saben lo que es bueno o malo ni lo que puede ser peligroso. El papel de los límites, más allá de la cuestión meramente social (aprender las normas sociales), tiene un papel que para mí es aún más importante, les da seguridad y les ayuda a gestionar los "no" que probablemente se encontrarán en el camino. Los niños que crecen sin que se les marquen ciertos límites suelen ser niños inseguros, ya que no tienen claro lo que pueden y lo que no pueden hacer y no tendrán unos valores de referencia sobre los que crear sus propios valores. Esta cuestión es importante ya que se podría traducir en más dificultades para relacionarse y para gestionar sus emociones. Por lo tanto, podríamos decir que tan importante es que les vayamos dando la autonomía que por edad y etapa en que se encuentran, pueden asumir como el hecho de poner ciertos límites que marquen lo que pueden y no pueden hacer.
A pesar de la importancia de los límites estos se pondrán de manera adecuada, siempre con respeto y dejando espacio al niño para que se pueda expresar. Frases del tipo "esto se hace así porque aquí mando yo" son del todo inapropiadas y más que autoridad lo que este padre o madre está transmitiendo es autoritarismo.
Imaginemos que los límites son como dos líneas paralelas que pueden estar más o menos separadas. Esta separación vendrá determinada por cómo sea el niño y cómo sean los padres. Hay niños que necesitan unos límites más marcados y otros que muestran un nivel de madurez que permite que nos podamos mover en unos límites más amplios.
Y, ¿qué pasaría si los límites son muy estrictos?
Imaginemos el caso extremo en que en lugar de tener dos líneas entre las que el niño se puede mover, tenemos una única línea. Sería el caso de los niños que no tienen ningún margen de decisión. Sólo tienen que hacer lo que les dicen los padres. En este caso, es probable que crezcan también con cierta inseguridad porque lo único que han tenido que hacer es obedecer. La rigidez en los límites también genera inseguridad y también puede generar rabia, ya que el niño no se encuentra nunca validado como ser independiente. Recordemos que tan importante son los límites como el hecho de darles cierta autonomía a medida que la puedan asumir. Además, un niño que está acostumbrado a obedecer sin tener nunca un criterio propio puede también presentar dificultar en su relación con los demás: puede presentar baja autoestima, baja asertividad, etc.
Las llamadas conductas disruptivas tienen su razón de ser, la mayoría de las veces, en una deficiente gestión de los límites. Situaciones del tipo “eso no lo hagas o te tiro el juguete a la basura”, es decir, pretender poner límites en base a amenazas que luego encima ni siquiera se cumplen, no es una buena estrategia.
Es preferible siempre que sea posible que haya cierta negociación y que en lugar de amenazas con castigos (o utilizar premios) se utilicen las consecuencias. Al utilizar las consecuencias (que pueden ser negativas o positivas) estamos poniendo el émfasis en la acción que hace el niño de manera que lo importante no es algo externo que voy a conseguir si hago la acción. Lo importante será que esa acción me lleva a una consecuencia. Por ejemplo, quedamos con nuestro hijo en que recogerá la ropa después del baño y la pondrá en el lugar de la colada. Una vez lo ha hecho lo felicitamos y al acabar antes de recoger la mama tiene tiempo de estar un ratito con él leyéndole un cuento. Así, la idea es que ayudar a la mama a recoger tiene como consecuencia que la mami tiene más tiempo para hacer otras cosas como por ejemplo leerle tranquilamente un cuento.
Cuando queremos reconducir una conducta disruptiva poniendo nuevos límites tenemos que tener en cuenta que en un primer momento la conducta va a augmentar o bien en frecuencia o en intensidad. El niño sabe que hasta ahora los límites no eran reales así que reacciona como siempre pero ve que no consigue su objetivo, así que aumenta la intensidad de la acción para ver si de esta manera logra su objetivo. En este punto es importante que los padres perseveren ya que después de un tiempo en que es probable que se mantenga la conducta (tira y afloja para ver quién gana) finalmente el niño entiende que ya no será como antes y baja la conducta hasta que ésta se extingue, que es nuestro objetivo. Por ejemplo, un niño que grita para conseguir lo que quiere. Siempre que grita se lo damos para que calle. Llega un momento en que le explicamos que no le daremos nada si nos lo pide gritando (establecemos nuevos límites). Entonces en un primer momento el niño gritará con más intensidad. Si perseveramos el niño entenderá que aquella conducta, ya no le resulta útil y dejará de hacerla al ver que no obtiene los resultados buscados. Cuando empezamos a poner límites y corregir ciertas conductas tenemos que empezar por las menos disruptivas (tenemos que empezar con lo más fácil). ¿Por qué? Pues porque conseguir cambiarlas será más sencillo y nos servirá como reforzador para cambiar el resto de conductas. El niño se animará al ver que ha sido validado y elogiado por los padres por el cambio y esto favorecerá nuevos cambios.
Si hay un tema importante es la educación de nuestros hijos. Vale la pena pararse a pensar que tipo de educación queremos darle y llevarla a cabo de manera coherente. 

Un abrazo, 

Mª Jesús Soriano
Madre y Psicóloga


viernes, 25 de mayo de 2018

La sensación de vacío

El libro de Anna Llenas que se utiliza mucho en terapia infantil y juvenil "El Vacío" me ha hecho reflexionar sobre la importancia de esta cuestión. Todos hemos podido experimentar alguna vez esa sensación de vacío que, muy acertadamente, Anna Llenas ilustra con un agujero en la barriga. 

Esta sensación de vacío puede tener diversos orígenes, des de un duelo que no se ha podido elaborar, a cambios que experimentamos en nuestra vida y que dejan atrás etapas que no volverán. Esto es especialmente relevante en los adolescentes donde se juntan ambos factores. Por un lado el duelo sobre un cuerpo infantil y una imagen de los padres que ya no será nunca la misma, y por el otro el saber que se ha acabado su etapa infantil y se ven inmersos en una serie de cambios que muchas veces son complejos de asimilar. 

Este vacío se manifiesta con irritabilidad, sensación de sentirse triste, abatido, sin motivación. Es importante tener claro que en la etapa infantil y juvenil la irritabilidad es uno de los principales síntomas de la depresión. En los adultos se manifiesta más con un estado de ánimo triste, cansancio etc. y etapas previas es la irritabilidad el síntoma más común.

¿Cómo se intenta gestionar esta sensación de vacío? 

Pues generalmente buscando tapones que puedan ocupar ese lugar. Algunos de estos tapones pueden ser buenos como volcarse con los estudios, aprender un idioma, empezar a realizar ejercicio, etc. Otros en cambio pueden ser malos o peligrosos como comer desmesuradamente sin sentir sensación de saciedad, recurrir a drogas o alcohol, o refugiarse en las redes sociales (adicción). 

En todos los casos estamos hablando de tapones pero para poder encontrar aquello que realment nos puede quitar esta sensación de vacío tenemos que hacer un ejercicio previo de introspección. ¿De qué se trata? De indagar en lo que nos ha producido ese vacío. Si es un duelo no elaborado habrá que ayudar a la persona a hacer su proceso de duelo. Este ejercicio de instrospección es el que permite que se pueda encontrarse el tapón que pueda definitivamente acabar con esa sensación de vacío. Todo lo demás puede funcionar corto plazo porque nos evadimos de alguna manera de nuestras sensaciones, pero éstas tarde o temprano vuelven y probablemente con mayor intensidad. 

Espero que si alguna vez tenéis esta sensación podáis encontrar vuestro "tapón" y si no podéis vosotros solos siempre tendréis la ayuda profesional a vuestra disposición que sabrá cómo ayudaros a gestionar esas sensaciones. 

Un abrazo y feliz fin de semana! 


  

lunes, 7 de mayo de 2018

Gestionando el duelo



El proceso de duelo es un proceso normal que tiene lugar cuando se produce una pérdida. 
A continuación os comentaré las fases de un duelo normal en relación a la pérdida de un ser querido y trataré de diferenciarlo del duelo patológico que sería aquel por el que es mejor buscar ayuda profesional. Aunque un profesional también nos puede acompañar en un proceso de duelo normal. 
Normalmente, un proceso normal de duelo incluye una primera fase de negación que no suele durar mucho pero es un tipo de protección ante una situación que supera emocionalmente a la persona. Después vendría una fase de aceptación, en el sentido de que la persona acepta la pérdida (la reconoce, es consciente) y es cuando emocionalmente suelen haber sentimientos más intensos y dolorosos. Por último, tendríamos la fase de asimilación en la que la persona empieza a integrar la pérdida en su día a día (aprende a vivir sin la persona que murió).
La duración de cada fase varía mucho de una persona a otra. 
¿Cuáles serían las características de un duelo normal?
Las manifestaciones de un duelo normal aparecen en diferentes niveles:

  • Ámbito de los sentimientos y emociones: tristeza, culpa, ansiedad, enojo, impotencia, soledad, estado de shock emocional, sensación de alivio, etc.
  • Ámbito físico: sensación de ahogo (relacionado con la ansiedad), opresión en la garganta (tener un nudo en la garganta), falta de aire, vacío en el estómago, sensación de despersonalización, debilidad y falta de energía , etc.
  • Ámbito cognitivo: incredulidad, confusión, preocupación u obsesión sobre cómo recuperar la persona que ha marchado, sentido de presencia de la persona que ha muerto, alucinaciones, etc.
  • Ámbito conductual: aislamiento social, soñar con la persona que ha muerto, dificultad para conciliar el sueño, trastorno de la conducta alimentaria, llorar, evitar hablar de la persona que ha marchado, mantener y recolectar sus objetos, etc.

La duración y la intensidad es lo que marca de alguna manera que podamos estar ante un duelo patológico.


Qué hacer y qué no hacer cuando estamos acompañando a una persona que está en un proceso de duelo.
  • Nuestra ayuda debe ser activa es decir, no sirve de nada ofrecernos porque la persona no nos llamará, entonces es mejor directamente llamar nosotros y mostrar que no es necesario que pida ayuda.
  • No es conveniente decirle lo que tiene que hacer porque puede hacer sentir a la persona como impotente o inadecuada. Más que decir, lo que podemos hacer es escuchar, estar presentes, con ello le ayudamos mucho más.
  • Es mejor no juzgar la manera de actuar de la persona ni en positivo ni en negativo, para no poner más presión sobre él/ella. Lo correcto sería hacer preguntas abiertas sobre cómo se encuentra, o cómo se siente y dejar que la persona pueda expresarse con libertad.

Algunos indicios de que la persona puede estar en un proceso de duelo patológico son:
  • Sentimientos de culpa muy intensos que no parece que vayan a menos con el paso del tiempo.
  • Pensamientos de suicidio que van más allá del sentimiento de querer reencontrarse con el ser querido.
  • El sentimiento de desesperanza extrema que no disminuye con el paso del tiempo.
  • Ira incontrolada que termina afectando a las relaciones interpersonales: las personas se acaban alejando debido a esta ira que la persona no puede controlar con el que aún se agrava más el cuadro.
  • Los síntomas físicos que en principio son normales se mantienen en el tiempo
  • Abuso de sustancias: la persona ante la impotencia de no saber o querer salir de esta situación, intenta paliar su intenso malestar con drogas o alcohol.

Todos estos síntomas podrían considerarse normales si vemos que con el tiempo van a menos o que la persona va dando pequeños pasos adelante. Pero si están presentes de manera continuada y con intensidad, es conveniente consultar. 
A la hora de valorar esto es importante tener en cuenta los elementos que modulan el proceso de duelo: 
  • Relación con la persona que ha muerto: si es una persona con la que tenía una relación de afecto muy importante y se encontraba muy presente en el día a día el proceso de duelo será más intenso. A veces tener temas pendientes con alguien que marcha tiene un efecto muy negativo en la persona que se queda porque siente mucha ambivalencia: la tristeza por la pérdida, la rabia por no haber podido resolver el que tenían pendiente y el sentimiento de culpa por sentir todo esto.
  • Circunstancias de la muerte: no es lo mismo una muerte esperada porque la persona padecía una enfermedad que una muerte inesperada por una accidente de tráfico por ejemplo. 
  • Histórico de pérdidas de la persona: una persona que tiene una pérdida importante por primera vez lo vivió de manera mucho más intensa que cuando has perdido a más personas importantes a lo largo de tu vida. 
  • Características de la persona: según como maneje las emociones una persona, su capacidad de expresarlas, si existe algún tipo de trastorno de la personalidad, etc. Todo esto hará que la persona pueda manejar el duelo de mejor o peor manera. 
  • Red social de apoyo: el hecho de que la persona cuente con una red social de apoyo que lo acompañe en este proceso es muy importante para que lo elabore antes. También dependerá de cómo actúe esta red social. Después veremos lo que no se debe hacer con una persona que está pasando por un proceso de duelo. 
  •  Contexto cultural: depende como se vea la muerte en la cultura en la que está inserto el individuo tendrá un mejor o peor experiencia de duelo. En culturas donde la muerte tiene una connotación positiva el proceso es mucho más rápido y no se acompaña de tantas emociones negativas.

¡Espero que esa información os pueda resultar útil! Para cualquier duda o consulta, estoy a vuestra disposición. 
Un abrazo, 
Mª Jesús 

Basado en Neimeyer, "Aprender de la pérdida"



viernes, 27 de abril de 2018

¡Ser mujer en esta sociedad!



Después de los últimos acontecimientos, necesitaba escribir al menos unas línias sobre cómo la sentencia del caso "La Manada" pone en evidencia el tipo de sociedad en que vivimos. 

¿Por qué se ha llegado a este punto?

Porque tal y como decía Foucault, el poder ha cambiado y ahora no se posee sino que se pone de manifiesto en las relaciones, de forma sutil, sin apenas darnos cuenta.  Me ha venido a la mente Foucault porque me parece que no somos muy conscientes en muchos casos del concepto de mujer que predomina en nuestra sociedad. 

Lo siento pero seguimos siendo un cuerpo, como ya lo fuimos muchos años atras y así nos siguen considerando. Y quizá lo peor es que este tipo de machismo es más sutil, de manera que muchas mujeres no son conscientes. Pero todo en la sociedad está montado para que las mujeres nos sintamos en un momento u otro como un cuerpo. 

Cuando nos vamos haciendo mayores vemos como somos bombardeadas con anuncios sobre las cremas que deberíamos usar para no tener arrugas y quedarnos estancadas en una falsa juventud. Los hombres se hacen más interesantes...nosotras más viejas. 

De hecho, desde siempre tenemos la sensación de tener que pintarnos para estar mas guapas, que si eliminar ojeras, que si hacernos los labios más bonitos, que si disimular esto o aquello. El hombre en general, vive al margen de todas estas exigencias porque su cuerpo no tiene la misma consideración, porque a él no se le considera un cuerpo. 

No estoy reivindicando que los hombres también se maquillen, lo que reivindico es que las mujeres se sientan libres de ser como sean y no veamos tan normal esto de tener que cuidar tanto nuestra imagen. Esto no se cambia de un día para otro, entre otras cosas porque a  muchas mujeres nos gusta. Hemos nacido en esta sociedad, crecido y educado en esa manera de entender la feminidad y caemos es eso. Pero a medida que lo vas analizando, a medida que lo vas viendo con una gafas mas neutras (las que te dan la experiencia y en mi caso los estudios de psicología), te das cuenta de lo injusto que resulta y de lo normal que lo percibimos. 

Con la ropa pasa lo mismo. La ropa de mujer esta diseñada para ensalzar sus curvas (obviamente hay excepciones) pero estaréis de acuerdo conmigo que la mujer usa tacones (incomodísimos, pero que estilizan), faldas (que aunque en invierno hace mucho frio, te hacen estar más atractiva), etc. Vivimos siempre en la incomodidad por estar más "guapas". Y ¿por qué? Porque de nuevo nuestro cuerpo tiene una concepción diferente que el del hombre. 

De nuevo no quiero que los hombres vayan incómodos, marquen paquete o marquen músculos, lo que quisiera es que el cuerpo de la mujer dejara de tener el peso que tiene en la sociedad porque por esa concepción de la mujer arrastramos muchas otras cosas como la prostitución (concepción extrema de la mujer como un cuerpo), las redes de tráfico de mujeres, la violencia sexual, etc. 

Lo que aparentemente parece inocente como pintarnos o ponernos según que prendas no deja de ser un reflejo de lo que se nos exige en esta sociedad y de cómo se nos valora (en muchos casos por la imagen). 

Soy consciente de lo difícil del cambio, pero no por ello voy a dejar de luchar. Al menos que cuando hagamos lo que hagamos seamos conscientes de por qué y para quién lo hacemos! 

NO estoy diciendo con esto que las mujeres no tengamos derecho a vestir como nos de la gana. Al contrario, pero sí que es cierto que nos venden un modelo de mujer que está basado en su cuerpo y esa concepción es necesario enterrarla para poder de una vez sentirnos libres. 

Es sólo mi opinión, mi experiencia y me apetecía comprtirlo con vosotr@s en un día como hoy en que muchos hombres y todas las mujeres, seguramente, nos sentimos tristes y decepcionados, por una justicia que es de todo menos eso, justa,  y que deberían llamarse injusticia para ser más congruentes con sus decisiones!! 


Un abrazo!

miércoles, 18 de abril de 2018

Espiritualidad y psicología



Tenía muchas ganas de escribir este post. A lo largo de mi vida he pasado por diferentes etapas, como cualquiera de las personas que ahora pueden estar leyendo esta entrada. Yo también he experimentado la desesperación, el dolor, la pena, la culpa, la rabia, la sensación de que nada tiene sentido, etc. Muchas de esas veces (hace ya muchos años) utilizaba libros de autoayuda, que a corto plazo parecía que me calmaban, pero que en poco tiempo volvían al cajón de los recuerdos, dejándome de nuevo una sensación de vacío y de decepción. Es importante dejar claro que esta es mi experiencia  y que no tiene por qué ser igual que la de los demás. Pero me apetecía compartirlo con vosotros por si alguna persona de las que esté leyendo esto puede sentirse identificada con mis palabras. 

Desde pequeña siempre tuve contacto con la religión. Mi madre era muy creyente y yo, que estaba muy unida a ella, pues también lo era. A medida que me iba haciendo mayor me iba replanteando cosas. Una vez me acuerdo que me pregunté lo siguiente, ¿cómo puede ser que de todas las religiones que hay en el mundo, justamente la que tenemos aquí sea la verdadera? Y en ese momento algo dentro de mi cambió, pues me di cuenta que la religión tiene algo de construcción humana. Pero hay algo que sí que es universal y que no nos tiene por qué separar sinó que nos une, me refiero a la espiritualidad. 

Todos nos habremos planteado en algún momento qué somos, qué hacemos aquí, qué hay después de la muerte, qué significa la vida, etc. Hay algo que nos une a todos y es la incerteza. Creo que en este mundo todos pueden tener creencias muy firmes, pero nadie tiene la certeza de nada. 

La espiritualidad de la persona es muy importante pues muchas veces guía sus pasos y le hace tener determinadas creencias que marcan su comportamiento, por lo tanto la espiritualiadad está muy vinculada a la psicología. Mucha gente aún piensa que la espiritualidad es para crecer como personas y evolucionar y que la psicología es para cuando tenemos un problema o trastorno mental. ¡Nada más lejos de la realidad! La psicología es la ciencia que estudia la mente y el comportamiento humano y la única limitación (según la percepción de cada uno) es que está sometida al método científico y muchas cosas del comportamiento y la mente humana son difíciles de comprobar mediante dicho método. Pero a pesar de ello, la psicología y espiritualidad tienen que ir unidas, de hecho lo están en momentos puntuales de la vida como cuando nos encontramos al final del camino. En casos de enfermedades terminales, hay que preparar a la persona para irse lo más serenamente posible, y el psicólogo utiliza todo lo que tiene a su alcance para conseguir este objetivo, incluso las creencias espirituales de la persona. 

Y si en estos casos es útil tener en cuenta la espiritualidad, ¿por qué no tenerla en cuenta en otros momentos de la vida?. Esto no implica basarnos en técnicas o estrategias no provadas empíricamente, pero sí tener en cuenta a la persona como un todo y su espiritualidad puede ser una parte importante de ese todo. Si trabajamos teniendo en cuenta sus creencias nos acercaremos más a su subjetividad, tendremos una información valiosísima de su escala de valores y de sus metas en la vida. Si no lo tenemos en cuenta nos perdemos información. Muchas veces las personas no sienten que pueden hablar de estos temas porque se considera que forman parte de la vida más interna de la persona y porque se consideran un tema tabú. Pero todas las creencias del cliente son importantes porque todas influyen en su día a día. Conocerlas nos permitirá ayudarlo porque lo haremos con toda la información relevante disponible. Siempre desde el respeto y de la aceptación incondicional. 

Mantener la espiritualidad como un tema tabú que no se manifiesta por miedo a ser juzgados, nos impide ayudar a muchas personas que pueden estar pasando un momento de mucha confusión. ¿Y si las creencias que tiene son limitantes? ¿Y si son creencias muy exigentes?. ¿Y si está siendo víctima de una secta? 

En muchas ocasiones, la espiritualidad es un tema que se genera en un entorno no regulado por lo que hay mucha información y no siempre el propósito de quien la facilita es honesto o lícito. Estar al corriente de estas pácticas de nuestros clientes, nos permite asesorarles e impedir que un momento dado se aprovechen de su buena fe. 

Otras veces, aunque se vaya con la mejor de las intenciones pueden dar una información que puede ser difícil de entender o interpretar por la persona lo que puede hacerla sentir aún más confundida y perdida. 

También he visto como en ocasiones se hacen "recetas" que aunque el contenido puede ser muy lícito, no són útiles para todo el mundo. Por ejemplo, cuando te dicen que no se tiene que criticar, que no hay que juzgar, etc. Es obvio que estas prácticas pueden minvar el bienestar de las personas porque tienen puesta su atención en vidas ajenas, pero quizá decir la manera de conseguirlo sería más útil que simplemente decir que no se debe hacer. Lo mismo con la culpa, he escuchado muchas veces lo dañina que es esa emoción pero, y si una persona la siente, ¿que hace? ¿Sentirse más culpable por no poderlo controlar?

No os olvidéis que vayáis al psicólogo o a un terapeuta de cualquier tipo, el experto en vosotros mismos sois vosotros y la idea es que podáis asumir las riendas y responsabilidad de vuestra vida. Y no que cada vez seais más dependientes de una terapia, persona o creencia. 
El psicólogo nos puede ayudar a gestionar toda esta información siempre desde el respeto, es importante porque a veces te derrumban los pilares de tus creencias pero nadie te indica como construir los nuevos pilares sobre los que sostener las nuevas.   

El crecimiento personal no tiene que pasar única y exclusivamente por las terapias alterantivas, muchas de las cuales pueden ser muy útiles pero otras pueden ser de dudosa eficacia. La psicología dispone de muchas herramientas que ayudan en el crecimiento personal partiendo de un conocimiento básico sobre cómo funciona la mente y el comportamiento de la persona. Y también con conocimientos de psicopatología que nos pueden ayudar en caso de detectar algún tipo de trastorno. Si desde la psicología tenemos en cuenta la espiritualidad de la persona, por fin estaremos considerando la persona en toda su complejidad, porque el tema espiritual forma parte de su vida y por lo tanto tiene que estar en terapia.

Como psicóloga me baso en el método científico, como persona me baso en el sentido común. Si quiero ayudar necesito que la persona confíe en mi y para ello no juzgaré sus creencias, y estaré encantada de compartirlas en terapia, al fin y al cabo, todo lo que pensamos no dejan de ser creencias. 

Un abrazo!   

Entradas más visitadas